Mi primera vez viajando con American Airlines

De todo se aprende, dice el refrán.

Hace poquito volví de mi primera vez en Japón, Tokio, combinada con mi hogar fuera de casa, Nueva York y, como les adelantara en este post, fue mi primera vez viajando con American Airlines y Japan Airlines.

Todo el viaje, empezando y terminando en Buenos Aires, lo constituyeron 4 vuelos largos. LARGOS.

No soy experta en crónicas de vuelos, pero quiero dejarles algunos datos que los ayuden, si viajan a estos destinos, usando esta combinación.

La previa

Como vivo a más de 1000 km de la capital argentina, hice 2 vuelos de cabotaje, ida y vuelta, con Aerolíneas Argentinas, para sacarme y depositarme en mi ciudad, San Juan. 

Para el registro, los vuelos fueron: AR 1437 y AR 1436, respectivamente. Hacia y desde el Aeroparque Jorge Newbery.


Aerolíneas Argentinas es la única empresa que llega a San Juan, con 2 vuelos diarios, en horarios variables.

No había mucho para pensar, ni opciones para marearse.

Hacia Tokio

Para llegar al Imperio del Sol Naciente, hice combinación de 2 vuelos, ambos con American Airlines: AA 992 desde EZE (por su código IATA) hasta el Aeropuerto de Los Ángeles (LAX) y AA 27 desde LAX hasta Tokyo, Haneda (HND).


El vuelo hacia Los Ángeles fue en un Boeing 787-9, el Dreamliner, muy bonito y bastante nuevo. La cabina de economy tenía distribución de asientos 3-3-3. 

Para mis patas largas, justo para ser cómodo. Y ya les aviso, soy #teamventana en vuelos de menos de 6 horas. Más de eso, como fue el caso de estos 4, #teampasillo porque me explotan las rodillas y la vejiga.

El entretenimiento a bordo muy surtido y variado. De casualidad vi una película y dormí en modo nudo ciego.

La tripulación de carácter parco y correcto. El servicio era bien del estilo economy hasta que, en el desayuno, nos dieron una bolsa con una banana y una medialuna y la bebida y fin. 

Me dio una pena... Sí, ya sé que no es un restaurante. Sigamos.


En Los Ángeles, tenía una escala de 4 horas hasta el siguiente vuelo. 

El AA 992 salió a horario desde Buenos Aires, y pasé más de 2 horas entre trámites migratorios, retirar el equipaje, volver a despachar y volver a ingresar / vuelos en conexión...


Así que, no crean que era una escala larga. Menos tiempo y hubiera corrido mucho o, no hubiese llegado. Y era todo en la misma terminal.

Además de la lentitud, se camina mucho y se pregunta mucho, porque no está muy claro el proceso. Los carteles no explicaban lo suficiente y había gente gritando para avisar lo no obvio.

Esperando haber puesto mi valija re despachada en la cinta correcta, fui al control migratorio, esperando estar en la fila correcta... mucho de intuición, les digo.


Ya del otro lado, una vez que localicé mi puerta, tuve un ratito para ir al baño, acomodarme un poco para el siguiente vuelo largo, comprar el capuchino que dicta la ley y empezar a respirar modo Japón.

Otro Boeing 787-9. Otro Dreamliner bastante cómodo y nuevo. Si fuera más #avgeek y les leyera las matrículas, diría que era el mismo avión... pero no me salen esas cosas. Algún usuario de flightradar24 podrá confirmar o desmentir.

Tripulación agradable y amable. El servicio, mucho mejor que el vuelo anterior.

¿Almuerzo o cena?, estábamos cambiando de huso horario. Opción chicken, todo delicioso.

Panza llena, corazón contento. Emoción a full.

En el avión entregaban 2 documentos para completar y presentar en los controles de frontera. Se quedaron sin formularios en inglés, así que, a buscar en el aeropuerto.

No desesperéis.

Antes de pasar por el control de pasaportes, había cabinas y lapiceras para llenar el primero de los formularios, que se presentaba junto con el pasaporte, con los datos del pasajero, vuelo, lugar de residencia, etc.

Para el segundo formulario, luego de retirar las valijas, otro kiosco y opciones en varios idiomas. Esta es la declaración de bienes y de mercaderías que ingresan al país.

Salió a tiempo, llegó a tiempo.

De Tokio a Nueva York

Este vuelo, de HND a JFK, era código compartido con Japan Airlines

Para American Airlines es el AA 8403 y el JL 0006 (aunque tuvo que ayudarme una asistente porque no aparecía en el listado en las máquinas del self check-in) para Japan Airlines.

Durante la compra, no pude reservar asiento. Hablé a la oficina de AA y podían hacer la reserva por 25 dólares. Resignación.


Me asignaron asiento durante el self check-in y pude cambiarlo en el despacho de equipaje. Ya no había ni ventanas ni pasillos (ya me lo habían adelantado en la llamada a AA) pero me dieron un asiento del medio en salida de emergencia. GRASIADIO.

El avión era un Boeing 777-300 con disposición 3-3-3 en la cabina de economy.

¿Cena o almuerzo? Ahora retrocediendo en el tiempo...

La tripulación excelente, super amable y simpática, y el servicio a bordo IN-CRE-Í-BLE. 

Sí, ya sé, fue mi primera aerolínea asiática de la vida, así que no tenía cómo comparar, pero, contra los vuelos precedentes, los dejó chiquititos. 

Había escuchado de las bondades y bellezas de las aerolíneas orientales y no han mentido, no es cuento, son reales.

Según mi reloj interno esto fue el desayuno?¿ Fabuloso. Acompañado de mi último té verde para la despedida.

Entre comer, dormir y jugar Candy Crush se me pasó el vuelo. Ni revisé el entretenimiento a bordo. 

Como estaba frente al galley, disfruté mirando los procedimientos y movimientos que hacían los tripulantes en cada operación y en cada servicio.

Este vuelo llega a la Terminal 1 de JFK.

De regreso a Buenos Aires

El último vuelo con American Airlines de este periplo. El AA 953. Un Boeing 777-200 con disposición 3-4-3 en la cabina de economy.

Sabemos que estamos en Terminal 8 gracias a esta emblemática escultura.

Vuelo lleno, todos apretados. Excedido de equipaje de mano y de mal humor. La tripulación un toque enojada ¿con la vida? o con los pasajeros irrespetuosos... 

Ya desde el embarque los humores estaban enrarecidos.

Por cuestiones meteorológicas, salió retrasado.

El servicio similar al primer viaje hacia LAX. Otra vez la bolsita para el desayuno, pero esta vez traía un yogur, granola y una galleta.

Llegó hora y media más tarde. 

Por suerte, tenía tiempo suficiente para cambiar de aeropuerto, de EZE a AEP, chequear en el AR 1436, y hacer el último vuelo... penúltimo, en realidad, porque una tormenta QUE NUNCA LLUEVE en San Juan, nos desvió al aeropuerto de Córdoba para esperar y volver a salir.


Dice Tripcase que estuve volando 54 horas 20 minutos. 

Como para que no me duelan las rodillas ni me ardan los tobillos...

See ya!


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