Si querés llorar... Nueva York.

Cuando llegué a Nueva York me largué a llorar. 

Bueno, justo justo cuando llegué no. Fue un rato después, cuando me bajó la adrenalina y los nervios. 


Queens desde el Airtrain.

Décadas imaginando ese momento. Meses preparando la logística. Un año antes, aprendiendo y preparándome para sacar la visa. 

No le pude dar un beso y un abrazo al agente consular que me dijo: 
- Su visa ha sido aprobada.
Salí a las risas y con los ojos llenos de lágrimas con los 2 compañeros de fila que tuve. Otros 2 solos en la fila que la casualidad nos puso en ese orden. 

Los 3 pasamos casi juntos frente a un agente y salimos casi juntos, cada uno bajo su paraguas y, después de caminar varias cuadras, alejándonos de la embajada, cuando nos separamos, nos despedimos, 
- ¡Nos vemos en 10 años para renovar! 
Después fue buscar el cómo y el cuándo. Y vivir alterada pensando en llegar. En llegar a casa. El lugar en mi corazón. 

Exagerada dirán muchos pero cuando has sentido durante siempre que no encajabas y que, cuando saliste del metro con tu valijota, lo entendiste. Es acá. 

Salir del subway por primera vez, en mi casa.

Un rato antes, el oficial en migraciones me había devuelto el pasaporte con las mejores palabras: 
- Welcome to New York. 
Y me fui a buscar la valija con los ojos vidriosos. 

Dejé las cosas en el hotel, me abrigué un poco más. No tanto, no llevaba mucho abrigo. Y salí con el mapa, el caminito más o menos pensado. 

El aire helado me cortaba la cara. Las calles eran completamente desconocidas y, sin embargo, tan familiares. 

Caminé desde el Upper West Side hacia Hell’s Kitchen. 


En el camino almorcé o merendé en un Starbucks. En mi ciudad no existen. Era yo, pidiendo por primera vez un café y un sándwich en inglés en un Starbucks en la 9th Ave. Me senté en la barra junto a la ventana y comí viendo a la gente pasar. 

Había wifi, así que le pude mandar un mensaje a mis papás. Por Skype. Ellos no usaban whatsapp (un tiempo antes les había descargado Skype en la PC y les enseñé cómo usarlo). 

Seguí caminando como si fuera local, sacando fotos como si fuera turista. Desde la 79 hasta la 34. Y lo vi al Empire por primera vez y me largué a llorar. 


Me quedé en esta esquina balbuceando. 

Crucé al mítico B&H. Llevaba impresas un par de hojas con lo que quería comprar. 
- Do you speak Spanish? 
Un rato más tarde salía con un teléfono nuevo y artículos de fotografía que me había encargado mi hermano, doblé en la esquina y casi empecé a correr por la 34th para llegar a la 5th Ave. 

Tenía un pase por 3 atracciones descargado en el teléfono (ahora mi teléfono viejo). Tenía el pase impreso pero quedó en el hotel. No tenía pensado subir al Empire ese día. Pero era irremediable. Era lo que tenía que hacer. 

Todos me saludaron con una sonrisa enorme en cada punto. Y ya estaba con los ojos llenos de lágrimas. 

Puse la bolsa de las compras sobre la cinta en el punto de control. 
- Uhhh, B&H. I love this place. 
Subí sola el primer ascensor. 

Subí el segundo. 


Y se me estrujó el alma. Tanto frío, tanto viento, todo Nueva York. 

No estaba abrigada pero ya no importaba. Llorar y soltar toda la alegría contenida. Y el viento helado me borraba las lágrimas.

Había wifi. Quedamos con Fran para encontrarnos en Times Square. Para conocernos en Times Square. 

Bajé del Empire. Fui por primera vez a un Amazon Locker a retirar mi primera compra en Amazon, estrenando mi perfil Prime en la plataforma. 

Mi locker, Empire. Esta foto ya es vintage porque cambiaron la estética de los casilleros

Seguí por la 34, entré a Uniqlo y busqué abrigo. 

Caminé hasta Herald Square y vi las luces. 

Llegué a Times Square y tenía que encontrar a alguien que no conocía… En Times Square. Ok, dale, vos sabés. 

Tiempo después me di cuenta que Fran estaba en esta foto... pero yo no la conocía...
- ¿Vos sos Fran? 
Y así varias veces. 
- ¿¡¿¡Natalia?!?!?
Y fue como conocernos desde siempre. Dos primerizas en Nueva york charlando de nuestro viaje a la ciudad, qué hicimos durante esas horas… Fran había llegado el día anterior. Ya era experta en morir de amor a cada paso.

Paseamos por ahí, nos sacamos fotos. 

Cenamos un té y un pastelito en el Carlo’s Bake Shop de Port Authority. 

No se ve mi canollo en la foto... ¿o ya me lo había comido?

Me acompañó hasta la estación del tren 1 y volví al UWS y mi primera noche en la ciudad. 
- Buenas noches, que descanse. 
**válido como itinerario para el primer día en la ciudad**

Ya he ido 5 veces a Nueva York (la 6ta vez llega en unos meses) y siempre es la misma emoción. 

Ya he subido 3 veces al Empire State Building y, no falla, termino con los ojos turbios. 

Reina de la ciudad un ratito. El viento que te corta la piel. Reina del viento.

See ya!

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