De paso por la Mesopotamia. Primera parte.

Como les contaba en no hace muchas entradas atrás, mi primer viaje en avión fue por trabajo. Y los últimos 2 que hice hace unos días atrás fueron por la misma causa.

Me tocó dejar la precordillera para adentrarme en el "Corazón Valiente del Taragüí", y corazón geográfico de la provincia de Corrientes, la ciudad de Mercedes.

Salí del aeropuerto de San Juan en vuelo nocturno hasta Aeroparque y, después de dormir algunas horas hecha un nudo en los alrededores de la puerta 9, embarqué a Corrientes.

Así amanecía el Aeropuerto Internacional Doctor Fernando Piragine Niveyro:


Dejaron que el avión aterrizara y después cerraron el aeropuerto. Ya no estamos en Kansas, Toto.
Cuando suben a un avión en la zona de Cuyo, es parte del paisaje que te dejen embarcar con botellas de vino en la cabina. ¡Oh, mi Dios, terroristas!
Cuando viajan al noreste de la Argentina, el equipo de mate es ley y el termo lleva agua caliente. ¿Y las regulaciones? ¿Y las prohibiciones? Y...
Del aeropuerto a la Terminal de Ómnibus en taxi ($150 / USD 10) y a esperar unas largas 3:30hs hasta tomar el colectivo para viajar hasta Mercedes.

La Terminal de Ómnibus cuenta con wifi libre y tiene 2 salas de espera. Una mejor cuidada que la otra, pero sirven para esperar sentado, con enchufes para cargar el teléfono (en la que está cerca de la entrada, al lado de las escaleras...).

El colectivo de las 11:30hs entró y paró en varios de los pueblos entre la capital correntina y Mercedes. Modalidad, "lechera" que le decimos. 

Como a las 14hs agradecí las "cajitas infelices" que me quedaron de los 2 vuelos (Austral/Aerolíneas) porque ese fue el almuerzo. En ese momento entendí a los vendedores de sándwich de pollo o milanesa en la terminal.

Saqué algunas fotos del camino entre pestañeada y cabeceada.




Primero fue la ruta 12 y después la 123. Y, finalmente, la 119, para entrar a Mercedes.

Lo dije al principio, salí de la precordillera: campera térmica de Uniqlo, gorro de lana, bufanda, polera, sweater, guantes...

Mientras ME DESNUDABA en la plataforma de llegada en la terminal aproveché para no hacerle caso al valijero que me dijo que tomara un taxi en la esquina. Son 5 cuadras, dije. Aprovecho y paso por el cajero, dije. (ya había googleado un poco de la ciudad y tenía 3 bancos en el camino al hotel). 

Llegué con la lengua afuera y casi jadeando. Por suerte, las siestas en los pueblos de la Argentina adentro se duermen, así que no tuve demasiados testigos.

Check in. Cambiarme y salir al trabajo. Viajé por eso, ¿vio?

Después les cuento del hotel y un poco de la ciudad. 

Sólo repetiré que es invierno y, mientras escribo, tengo el aire acondicionado prendido en 26° C.

Soy #teaminvierno. ¿Ya lo había dicho? Ah, si, cuando les empezaba a relatar mi viaje a Galápagos.

¡Hasta la próxima!

Comentarios

  1. Muy buena reseña, Nat. No sé si es mi pc o qué, pero las imágenes están caídas. Salvo la primera...

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    1. Uy, yo las veo... (en la versión web desde celular). Ya voy a revisar desde una PC. Gracias por el aviso. Y por leer!

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