Ir al contenido principal

Más vale sola, que quedarme en mi casa

Ayer, la SEÑORA GURÚ de los viajantes y viajeros, Floxie, escribía este post sobre viajar sola.
Y mucho, o la mayoría de las cosas escritas por ella o en los comentarios, representan los motivos de por qué, desde hace algunos años, el 99% de las veces, viajo sola.

En resumen, porque quiero, porque me gusta y porque no me voy a quedar en mi casa tejiendo calceta mientras la vida pasa. (Sé tejer, me gusta, tengo un nuevo proyecto para empezar en estos días, pero también puedo tejer mirando la Gran Muralla).

Lamentablemente (o no) es difícil, a veces, coincidir en tiempos y economías con otras personas para organizar un viaje. Ni hablar de gustos o intereses. O el clima. Y como no es mi intención obligar a nadie a manejar sus medios de pago o sellos en el pasaporte, yo aviso: tengo ganas de viajar a tal lado, ¿alguien?

Ya se me ha hecho costumbre no saber lo que es un "tarifa base doble", "2 x 1", salir en una foto... he borrado montones de fotos donde se me ve la punta de la nariz, la mitad de la cabeza, sin cabeza y así... Tampoco soy fotógenica ni me interesa mucho estropear un paisaje.

En Nueva York, gracias a otra sola momentánea, Erika, aprendí un poco de la ciencia de la selfie. No, todavía no sirvo. Seguiré sacando paisajes. 
Y lo primero que dijimos con otra sola, Fran, del grupo de solos que nos juntamos en el camino a NY fue... ¡¡¡voy a tener a alguien que me saque una foto!!!

Sentarse solo en un restaurant o en la barra de un chiringuito no es para cualquiera. Que se sepa.

Alojándome en hoteles de turistas, también he visto las ventajas de ser sola y pagar esos dólares de más. No señores, no hay manera de que este cuerpo tallado por los dioses del Olimpo entre en una lata de sardinas, mínimo una de caballa.

No deja de sorprenderme el compañero que me voy a encontrar al lado en un avión o un colectivo y me faltan millones de millas y compañeros de asiento para poder hacer una estadística representativa. Hasta ahora, vengo perdiendo. Y aunque viajés acompañado, te pueden repartir en distintos asientos y te enfrentás a #LaVenganzaDeDoñaRosa.

Y lo que siempre voy a rescatar de andar sola es a la gente que te cruzás en el camino: porque no soy ninguna MacGyver ni Chuck Norris con tetas, no puedo con todo ni por casualidad (aunque ponga cara de todo lo contrario).

Gracias a doña monja que me crucé en París y que me supo orientar cuando ni el mapa me mostraba dónde estaba. Gracias a la amorosa vecina londinense que casi se sube conmigo al double decker para llevarme hasta mi hotel. Ni hablar de la paella en lo de Carmen y Quintín en Valencia o dormir en la casa de Claudia en el DF. Del resto de gente amable iré hablando cuando haya oportunidad.

Y como dice un viajero experto que ¡oh sorpresa! tiene mi misma sangre:
"El que viaja solo, viaja ya"

Comentarios

Entradas populares de este blog

Visitando a la Señorita Libertad

Cuando se hizo realidad que por fin iba a mi lugar en el mundo, había tanto por hacer, tanto por recorrer, tanto por disfrutar que, ¡mejor me organizo o reviento!
Nueva York no me iba a defraudar, eso estaba más que claro. Sos mi sueño desde siempre. 
Por eso me dediqué con muchos meses de anticipación a buscar información práctica. Cómo llegar, cómo moverme, qué comer, qué hacer. 
Ordenar las miles de ideas.
Había lugares que eran obvios y fundamentales y, entre ellos (después hablaré del resto) estaba visitar a la Estatua de la Libertad o, como corresponde:  La Libertad Iluminando el Mundo. Y de tanto averiguar y leer y buscar, también descubrí que no sólo podía ir a la isla y ver la estatua, sino que también podía subir por su interior y ¡llegar a la corona! 
¡A por ello!
Vamos a la información práctica:
La Estatua de la Libertad se encuentra en Liberty Island o Isla de la Libertad.

Para llegar a la isla hay sólo una manera y es contratando un tour (ya sea por cuenta propia o dentro…

De Superclub, Santander y canje de puntos.

Les había contado antes de viajar de mi paseo anterior a estos dos miradores en Nueva York: Empire State Building y One World Observatory.
Y porque las promesas se cumplen, mi primer día en mi segunda vez en mi lugar en el mundo, te vi:

Sos tan linda que duele... Y esta vez, dolía el viento y el frío jajaja.

Usé algunos de mis puntos Superclub y los canjeé en Despegar por las entradas.
Para esto hace falta ser cliente del Banco Santander Río, tener una cuenta en Despegar, puntos suficientes para el canje (o pagar la diferencia) y fijar la fecha. 
Como cuando se hace una compra por Despegar, hay que colocar los datos de una tarjeta de crédito como respaldo pero ningún gasto fue cargado a mi tarjeta por ambas transacciones.
Miré el calendario y el accuweather y elegí los días. 
En ambos casos recibí un mail en la dirección de correo que tengo registrada en mi cuenta de Despegar avisando que se había realizado el canje, el número de reserva y que debía re enviar el mail a XXX dirección p…

El camino hacia la biblioteca - Library Way

Que Nueva York te sorprende a cada paso no es un secreto. 
En cada calle, cada esquina, cada cruce de calles, mirando para arriba, mirando para el costado y ¡¡¡mirando para abajo!!!
Cuando fui en marzo, mi único acercamiento al edificio principal de la Biblioteca Pública de Nueva York fue para usar el baño. Si, si, triste pero real (y de extrema necesidad). 
En la organización del viaje para noviembre estaba primera en la lista de "must see". Más aún, sabiendo que habían terminado las refacciones de la famosa sala de lectura, Rose Main Reading Room
Buscando los horarios y días de apertura y leyendo blogs y en foros, descubrí esta joyita: Library Way.
En la calle 41 entre la 5ta Avenida y Park Avenue se van a encontrar con este paseo ¡¡¡mirando al piso!!!






Se puede llegar al tremendo edificio caminando entre 96 placas de bronce que tienen citas de algunas de las más destacadas obras de la literatura universal.




Como bien indica esta placa, todas fueron talladas por el escultor…